miércoles, 20 de mayo de 2009

La Calle

Asunción, 8 de Abril del 2009


Durante tanto tiempo el le había entregado su amor a tanta gente, pero nunca supo qué era ser amado, tuvo algunas relaciones, pero siempre terminaban en intrigas, celos y decepciones. Día y noche se preguntaba si vendrían por el, si lo rescatarían de su celda. pero no, jamás vinieron. Hoy no fue la excepción.

Él se sentó en la calle con un cigarrillo en la mano, y su celular en la otra. ¿Porqué ésta debía de ser diferente a las otras? El celular se negaba a sonar. Durante un tiempo él se rodeaba de "fieles amigos" ahora todos habían desaparecido.

La luna lo observaba, el cigarrillo humeaba, ya nada tenía sentido para él. Pero el mundo seguía su curso, nadie quería fijarse en la víctima de la soledad tirada en el piso. La gente pasaba en sus autos, sonriendo alegres, tendrían un plan para éste viernes de noche? El mundo seguía su curso

Encendió otro cigarrillo esperando que el tiempo pasara un poco más lento ésta vez. Se consumían tan rápido.

Se dice que un buen amigo es mejor que cualquier otra cosa. Pero ¿por qué se sentía culpable cuando estaba con ella? Ella le había traído nuevamente luz a su vida, y se había convertido en tan poco tiempo en su droga. Él la necesitaba, y estaba feliz estando con Ella, pero sabía que terminaría pronto

En unos momentos vendría El Hombre a reclamar su tan preciado tesoro. La besaría, la tocaría y le susurraría cosas dulces al oído. Él fingiría estar enternecido por los gestos del Hombre, guardándose sus sentimientos verdaderos, los celos lo carcomían por dentro. Él se había imaginado varias veces cómo sería su vida junto, pero eso no podría ser. Ella lo veía como un amigo, y Él también a Ella.

Pero no se podía sacar de la cabeza cómo hubiese sido su vida si hubiera nacido diferente. Ella lo quería, y Él la amaba. Nunca se lo podría decir, en cambio quedaba en el rincón observando a la pareja besando, acariciando y susurrándose. Como deseaba ser los brazos del Hombre para poder estrechar el cuerpo frágil y hermoso de la chica, con delicadeza para que no se rompa, pero con la fuerza como para estar juntos eternamente; Como deseaba ser sus labios para poder darle esos dulces besos y susurrarle bellas palabras que la hicieran derretir encima suyo.

Ésta noche no fue diferente, habían pasado la tarde más bella de todas, caminaron, charlaron y rieron, su risa era un sonido tan hermoso para Él, lo hacía sentir nuevamente, algo que hace mucho no hacía, sentir. Habían vuelto a la casa de Ella a esperar al Hombre, todavía tenían tiempo. Ésta noche fue diferente, él ya estaba allí esperándola con un ramo de flores y unos chocolates, se puso tan contenta que pronto se había olvidado de Él, el chico que la hacía reír y olvidar sus malos momentos. El que nunca la abandonaría.
Él se sentía egoísta, no tenía derechos sobre Ella, pero como le gustaría poder tenerlos.

Él se despidió de Ella, y se fue a la calle, la última verdadera amiga que tenía. Era la amiga que siempre estaba allí, la amiga que no ponía horas, la amiga que no tenía excusas, la amiga a la que no le importaba cómo estaba Él vestido y sobre todo la amiga que no tenía novio.

La luna lo observaba mientras su cigarrillo se consumía. El mundo seguía su curso, y Él no lo podía cambiar, las cosas seguirían iguales mañana, el teléfono no sonaría nuevamente. Ya perdía la esperanza, nadie vendría a rescatarlo de su celda. Su soledad.

1 comentario:

  1. Amigos,
    Les cuento que ésta historia es verídica, Como todas las historias que publicaré aquí. Me pasó a mi, (él). Ésta chica,(ella) es mi m,ejor amiga, nos conocimos en primaria, por cuestiones del destino siempre nos distanciábamos y nos volvíamos a encontrar. Yo soy declarado homosexual, lo saben todos mis amigos, mi familia y gente que pregunta. Me encontré nuevamente con ella, después de unos años de silencio, y surgió la duda que nunca había tenido hasta entonces. Ella era, y sigue siendo mi amor platónico. No será nunca. Pero igual la amaré como una hermana y daría cualquier cosa para verla feliz. Recientemente alguien me preguntó si yo tuve alguna vez celos por alguien, la respuesta es sí. Por ella. Me dolía no poder ser yo el que estaba con ella, me planteé si podría ser, pero al final sabía que terminaría lastimandola. Ahora esos sentimientos ya desaparecieron, ya no siento celos y todo volvió a la normalidad, ya no tengo dudas.
    Gracias Srta. Ella cuando leas esto sabrás que sos vos. Te quiero mucho, y no te abandonaré nunca.

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