jueves, 13 de agosto de 2009

Rouge

Su labor terminaba. Ella había terminado con el Hombre, la Niña con el Niño; Ella había encontrado nuevos amigos y La Niña pronto lo haría también.
Parecía que a calle nuevamente sería su única amiga.
Fue allí que lo conoció, Rouge. Un joven encantador, pero a su vez un poco peligroso. Rouge le había dicho a Él que parecía un Ángel, estaba allí en los momentos precisos, pero sólo en esos momentos, una vez que ya no lo necesitaban, se iba. Y era así como se estaba sentiendo ahora, un inútil. Ya nadie lo necesitaba, y su labor terminaba.
Él lo había conocido hace ya un tiempo, pero nunca lo había conocido realmente hasta hace una semana. Su amiga Rizos estaba interesada en Rouge, ellos siempre hablaban de ello y solamente de ello, hasta que se volvieron más cercanos. Él hablaría luego con Rouge para saber qué sentía por ella.
Hoy es exactamente una semana que Él fué a su casa por primera vez, allí lo conoció realmente. Estaban reunidos entre amigos. Hablaron, rieron, y jugaron. Las horas pasaron y decidieron irse. Rouge decidió acompañar a los amigos a la parada del colectivo, y Él se fue directo a su casa que quedaba a cinco cuadras. Él, que ya había llegado a su casa llamó a Rouge para saber si seguía en la parada, como él había respondido que sí, lo invito a su casa a tomar unos tragos. La casa estaba vacía, pero no pasó nada. Si sólo le hubiese dado una señal. Aunque el día anterior le había comentado a Él que quería explorar su sexualidad, Él solo quería una señal suya para dar el paso. Su relación con Rizos ya había pasado al olvido, y Él sabía eso.
Ésa noche fue el primer eslabón para comenzar con esa cadena de sucesos que lo llevarían a decidir cambiar su vida. Ése momente fue suficientemente memorable para plantar una semilla en su cabeza, una semilla que prontamente echó raíces y floreció en su cerebro cuando le llegó el mensaje de Rouge invitándolo a su casa esa noche.
Rouge le había mostrado otro lado de la vida, se empeñaba en ayudarle a volar a lo alto junto a él. Pero Él no podía, sus alas aún eran muy cortas, y lo único que lograba era mirar por la ventana y verlo a él desplegando las suyas, que eran grandes y lo envolvían en una llamarada de fuego y humo dulce. Al día siguiente Él lo volvería a visitar.
En una corta semana su vida había cambiado, y cada día unos sentimientos en su estómago crecían, Temor, Angustia, y Amor. Él no podía tener una relación con Rouge. Ya que él no lo deseaba así, y Él tenía miedo de que el amor creciera por demás, haciendo que lo inevitable suceda, y que por culpa de ello una nueva amistad terminara así de pronto.
Él ya había empezado a cambiar mucho, deseaba matar a su otro yo, o por lo menos olvidarlo, para así por fin ser libre. Empezó a preocuparse por cosas más importantantes, entre ellas su felicidad, que yacía olvidada en un rincón suyo.
Ésa noche noche sería la noche que lo cambiaría definitivamente. Nuevamente habían amigos presentes, pero a Él eso no le importaba, era feliz por encontrar a esa gente interesante que lo ayudaba a cambiar y a conocerse mejor. Ésa noche Él besó la vida, y por primera vez encontró sus alas, que crecieron y que lo envolvieron también a él en su dulce aroma; Ésa noche Él voló, voló alto a alcanzar su tan anhelada libertad para que lo desate de su simple cuerpo mortal y lo llevara a volar aún más alto. Ésa noche fue feliz aunque nuevamente no haya pasada nada con Rouge, que por fin había alcanzado su objetivo, le había ayudado a volar para alcanzarlo. Él no quería perder a su nuevo amigo, y por eso no se atrevió a nada.
Hoy sus pies lo guiaron mientras la Luna iluminaba su camino, ella quería que pase algo, y haría todo lo posible para lograr su cometido. Su amiga la calle estaba intranquila cuando se dió cuenta de lo que la Luna intentaba hacer, sus pies lo guiaron hasta frente a su casa. Los gatos maullaban, un hombre gritaba en su casa mientras otro salía ver lo que sucedía.
Su ventana estaba cerrada pero la luz estaba encendida, Él no se atrevió a hablar con Rouge, contarle sus problemas y sueños. Simplemente siguió caminando y se dispuso a volar nuevamente a su casa. Ésta noche su alas no fueran tan grandes, pero alcanzaron a cargarlo.

martes, 16 de junio de 2009

Relaciones de una Soñadora

Fue así como la relación con Flojo terminó tan repentinamente como había comenzado.

Soñadora era una joven bonita, cariñosa y sensible. Deseaba poder encontrar a su pareja ideal, y por ese motivo ella creía estar enamorada de cualquier hombre que le prestaba atención. El Educador, era mucho mayor que ella. Ya había pasado su materia y en ese entonces no le había parecido atractivo, pero ahora era algo más; ya no era su alumna. No tenía porque ser algo prohibido, pero algo la detenía, aunque últimamente; Educador le estaba mandando mensajes de texto, la llamaba y le mandaba correos electrónicos que insinuaban que deseaba algo más. Ella no se entregaba. Tambien estaba el Italiano, el joven que era su mejor amigo, la acompañaba en todos sus momentos. Ella podía hablar con él sobre cualquier tema, y él la escucharía, aconsejaría y le prestaría su ayuda si era requerida. Todo parecía indicar que Italiano tenía sentimientos hacia soñadora, pero desafortunadamente él tenía novia. Soñadora no haría nada hasta que el no hubiese insinuado algo, tenía miedo de arruinar su amistad. Y fue ahí que apareció Flojo. Flojo era un conocido de facultad de Soñadora, ella decía que era un amigo, apenas se conocían, el era gentil con ella. Hacía trucos de magia para divertirla, cosa que era un poco infantil, pero le costaba acercarse a ella, todo indicaba que él nunca había tenido una relación con nadie, y que Soñadora era la primera. Él la visitaba, y se ganó un lugar en el corazón de su familia, salía con sus amigos y pronto ellos tambien llegaron a apreciarlo. Incluso Él, el joven hermano de Soñadora había llegado a aceptarlo, siendo que él era fiel partidario del Italiano, y que difícilmente aceptaba a cualquier hombre que se acercaba a su hermana y que no reunía los requisitos necesarios según él para estar con ella.

Soñadora estaba muy confundida, para ella estaba primero el Educador, que se acercaba cada día más; estaba olvidando al Italiano, que no hacía nada para tenerla y ahora estaba el Flojo; que era amable, con ella, su familia y sus amigos.

Hace unos meses era sólo un conocido para ella, hablaban e iban a comenzar juntos un nuevo proyecto, eso los fué uniendo cada vez más. Soñadora comenzó a verlo de otra forma, sus trucos de magia dejaron de ser infantiles, y pasaron a ser divertidos y su inexperiencia de un problema pasó a una curiosidad.

Reunion aquí, reunión allá, cada día se acercaban más. Una noche la camioneta de Flojo se detuvo en la calle, ellos empezaron a hablar. Habían acordado que no era prudente que la gente sepa de su relación. Pero al destino no le agradaba eso, por ese motivo la camioneta no quizo volver a arrancar. Tuvieron que llamar al Rulo Chismoso para que les venga a hacer puente a mitad de la madrugada. Al día siguiente, toda la facultad sabía que entre Soñadora y Flojo había algo, a todos les agradó la idea. Soñadora estaba alegre y ya veía su vida juntos dentro de diez años.

Dos semanas pasaron así y una noche tuvieron una cena romántica a la luz de luna, que muy risueña los contemplaba. Ella sabía un pequeño secreto que Soñadora estaría a punto de descubrir, algo que Flojo no quería que nadie se enterase, pero no la Luna calló y siguió riendo en silencio.

Al día siguiente la relación había terminado, Flojo era inmaduro, infantil y tenía miedo de afrontar su problema. Flojo, era simplemente Flojo.

martes, 2 de junio de 2009

La niña

Ella los presentó. Era una tarde soleada, La Niña estaba sentada en el jardín, se levantó y lo saludó con un beso y un abrazo, ella era hermosa, medía aproximadamente un metro con sesenta cm., tenía una larga cabellera negra, ojos verdes claros y su piel era blanca como porcelana.

Parecía tan feliz, pero La Niña guardaba un oscuro secreto ya hacía una semana que no comía, ella decía que había superado su problema, que iba a subir de peso, pero en el fondo era una mentira.

La Niña estaba alegre se lo dijo a Él, le dijo cuanto deseaba un amigo, y que ella no tenía a nadie salvo a si misma. Ella también le hacía compañía a La Niña, pasó uno de sus momentos más duros los con La Niña.

Fue así como se conocieron y pronto se volvieron realmente amigos.

La niña estaba triste, se quería morir, aunque realmente no sabía porque. Él sospechaba que era culpa del Joven, ese chico que la lastimaba sin cesar, el que le retaba y el que le decía que era fea. El chico que supuestamente la amaba, aprovechaba cada momento posible para lastimarla un poco más.

Esta historia todavía no tiene final, el final se revelará cuando la niña sepa que desea hacer con su vida.

miércoles, 20 de mayo de 2009

La Calle

Asunción, 8 de Abril del 2009


Durante tanto tiempo el le había entregado su amor a tanta gente, pero nunca supo qué era ser amado, tuvo algunas relaciones, pero siempre terminaban en intrigas, celos y decepciones. Día y noche se preguntaba si vendrían por el, si lo rescatarían de su celda. pero no, jamás vinieron. Hoy no fue la excepción.

Él se sentó en la calle con un cigarrillo en la mano, y su celular en la otra. ¿Porqué ésta debía de ser diferente a las otras? El celular se negaba a sonar. Durante un tiempo él se rodeaba de "fieles amigos" ahora todos habían desaparecido.

La luna lo observaba, el cigarrillo humeaba, ya nada tenía sentido para él. Pero el mundo seguía su curso, nadie quería fijarse en la víctima de la soledad tirada en el piso. La gente pasaba en sus autos, sonriendo alegres, tendrían un plan para éste viernes de noche? El mundo seguía su curso

Encendió otro cigarrillo esperando que el tiempo pasara un poco más lento ésta vez. Se consumían tan rápido.

Se dice que un buen amigo es mejor que cualquier otra cosa. Pero ¿por qué se sentía culpable cuando estaba con ella? Ella le había traído nuevamente luz a su vida, y se había convertido en tan poco tiempo en su droga. Él la necesitaba, y estaba feliz estando con Ella, pero sabía que terminaría pronto

En unos momentos vendría El Hombre a reclamar su tan preciado tesoro. La besaría, la tocaría y le susurraría cosas dulces al oído. Él fingiría estar enternecido por los gestos del Hombre, guardándose sus sentimientos verdaderos, los celos lo carcomían por dentro. Él se había imaginado varias veces cómo sería su vida junto, pero eso no podría ser. Ella lo veía como un amigo, y Él también a Ella.

Pero no se podía sacar de la cabeza cómo hubiese sido su vida si hubiera nacido diferente. Ella lo quería, y Él la amaba. Nunca se lo podría decir, en cambio quedaba en el rincón observando a la pareja besando, acariciando y susurrándose. Como deseaba ser los brazos del Hombre para poder estrechar el cuerpo frágil y hermoso de la chica, con delicadeza para que no se rompa, pero con la fuerza como para estar juntos eternamente; Como deseaba ser sus labios para poder darle esos dulces besos y susurrarle bellas palabras que la hicieran derretir encima suyo.

Ésta noche no fue diferente, habían pasado la tarde más bella de todas, caminaron, charlaron y rieron, su risa era un sonido tan hermoso para Él, lo hacía sentir nuevamente, algo que hace mucho no hacía, sentir. Habían vuelto a la casa de Ella a esperar al Hombre, todavía tenían tiempo. Ésta noche fue diferente, él ya estaba allí esperándola con un ramo de flores y unos chocolates, se puso tan contenta que pronto se había olvidado de Él, el chico que la hacía reír y olvidar sus malos momentos. El que nunca la abandonaría.
Él se sentía egoísta, no tenía derechos sobre Ella, pero como le gustaría poder tenerlos.

Él se despidió de Ella, y se fue a la calle, la última verdadera amiga que tenía. Era la amiga que siempre estaba allí, la amiga que no ponía horas, la amiga que no tenía excusas, la amiga a la que no le importaba cómo estaba Él vestido y sobre todo la amiga que no tenía novio.

La luna lo observaba mientras su cigarrillo se consumía. El mundo seguía su curso, y Él no lo podía cambiar, las cosas seguirían iguales mañana, el teléfono no sonaría nuevamente. Ya perdía la esperanza, nadie vendría a rescatarlo de su celda. Su soledad.

Un poco de Vida 'Presentación'

Un poco de Vida es un Blog creado con el propósito de ayudar a la gente que necesita un poco de ayuda. Y seamos sinceros todos necesitamos algo de ayuda.

A través de mis vivencias, y las de mis amigos he aprendido algunas cosas, y simplemente deseo poder compartirlas con todos. Cada tanto estaré renovando mi blog, aportando un poco de vida, Gente, anímense, escriban, comenten.

No se preocupen tampoco mis queridos amigos, no revelaré nombres, solamente ustedes podrán reconocerse a sí mismos una vez leído el texto.